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viernes, 11 de diciembre de 2009

Un cuento de protesta

Publicado por Señorita Morfina

Por Señorita Morfina
Miss Morfi, pa' los amiguis

Hace muchos años, en un reino encantado llamado Blogspot existió una, literalmente, hermosa princesa por poco reina llamada Morfina. Sí, esa soy yo.

Como todo ser virtual -abismal diferencia con virtuosa- lo primero que hacía al llegar a su oficina era prender la computadora y, en lugar de revisar su importante correspondencia electrónica como sus jefes se lo habían pedido muchas veces que lo hiciera, iniciaba sesión en blogger. Adicción de muchos, perdición de la gran mayoría.

Navegaba por cada blog que se le atravesaba, escribía lo que le sucedía en su trabajo, con sus amigos, cosas chuscas dignas de un reallity show de MTV, de su vida diaria en general. Así pasarón muchos meses, hasta que un mago -más muggle que Hermelinda Linda- la secuestró. Su lugar de trabajo había cambiado, sus ocupaciones dieron un giro de 180° y sus responsabilidades se elevarón a su máxima potencia, tristemente ella ya no podía escribir cosas graciosas porque en realidad su trabajo dejó de serlo y su vida social se minimizó tanto que empezó a odiar Facebook -ese es otro reino y también otra historia-.

Una noche, mientras princess Morfina se encontraba en sus aposentos prendió su lap y decidió ponerse un poco al corriente con algunos blogs que, de cierta manera, extrañaba leer por una y mil razones, sin imaginar que en uno de ellos encontraría que lejos de extrañarla -admítanlo, me extrañan. Yay-, la exhibian como una colabora no-frecuente de... sí, este su bien ponderado blog. Como princesa casi reina que cuida su imagen, decidió escribir un post de protesta. Sí, este es mi post de protesta.

Soy Morfina y estoy en recuperación. Mi adicción a blogger disminuyó cuando mi vida se tornó tan aburrida como el canal del Congreso, triste y ciertamente actualizo muy poco mi blog pero esta noche no quise dejar pasar un día más y heme aquí, aportando un bello cuento de hadas -y protesta- al blog de don Iguano.

Que si me pierdo y piensan que me secuestró E.T., no se preocupen, sigo respirando el mismo aire que ustedes -a excepción de los que viven en la gran metropolí mexicana, acá no hay tanto smog-. Mi conexión a internet es tan estable como frecuentes sean mis pagos, don Slim no perdona más de diecinueve días. Pff.

Sin más qué decir, me retiro, espero que este breve y explicatívo post los haga votar por mí en las próximas elecciones... ah no, no estamos hablando de política, pero ustedes me entienden.

Y con su permiso que voy a cumplir con una de mis multiples ocupaciones: la seducción de sapos.

¿O cómo era?